EL REINO DE ESPAÑA OMITIÓ POR COMPLETO EL DIAGNÓSTICO DEL ESTUDIO FORENSE DEL CORAZÓN EXTRAÍDO EN UNA AUTOPSIA

DIAGNÓSTICO OMITIDO | ESTUDIO INCOMPLETO | PRUEBA JUDICIAL INCOMPLETA

La administración pública española omitiendo el diagnóstico de la patología cardíaca en un informe forense emitido por el Instituto Nacional de Toxicología causó una autopsia incompleta derivando en la condena de un inocente

 

SUPREMO

El Supremo estudia la omisión forense del diagnóstico del estudio del corazón de una fallecida en el Instituto Nacional de Toxicología de Madrid, España. ER

 

En el Reino de España, la omisión del diagnóstico en un informe forense emitido por el Instituto Nacional de Toxicología de Madrid con fecha 28-11-1995 y remitido al juzgado de instrucción número 2 de Guecho, Vizcaya, derivó en una segunda autopsia errónea y la condena de un ciudadano inocente que acabó cumpliendo una condena por un crimen inexistente.

El corazón de la joven fallecida por muerte súbita fue extraído en la primera autopsia realizada el 25-10-1995 por el forense del juzgado de Guecho y remitido al Instituto Nacional de Toxicología de Madrid para su estudio microscópico con la finalidad de investigar la causa natural que le causó la muerte súbita a la joven.

El Instituto Nacional de Toxicología que es un organismo público oficial inherente la ministerio de justicia e interior, en el informe del estudio realizado al corazón de la fallecida con fecha 28 de noviembre de 1995, hizo constar la cardiopatía congénita hallada en una de las muestras del corazón estudiadas por la especialista, sin embargo, no acabó de finalizar este estudio ya que omitió por completo el diagnóstico resultando un estudio incompleto, un informe incompleto, que fue remitido al juzgado de instrucción número 2 de Guecho, y que la imprecisión de dicho informe acabó derivando en la realización de una segunda autopsia errónea que fatídicamente concluyó muerte violenta y homicida.

El juez de instrucción y los forenses que realizaron la segunda autopsia de la fallecida, carecían de lo esencial de la investigación microscópica realizada en una de las muestras del corazón remitido en su día al Instituto Nacional de Toxicología, es decir, carecían de la información del diagnóstico de la patología cardíaca, y en consecuencia, el juez y los forenses carecían de la información de la causa natural de la muerte de la joven, porque el Instituto de Toxicología no finalizó su estudio, la administración pública no finalizó su trabajo en la investigación del corazón extraído, omitiéndose por completo la causa de la muerte.

El Instituto Nacional de Toxicología de Madrid nunca hizo referencia alguna a la causa de la muerte, ni la confirmó ni la descartó, omitió por completo cualquier referencia o comentario respecto de la causa de la muerte de la joven, resultando una investigación incompleta producto de la negligente omisión de la mencionada cardiopatía congénita hallada en el estudio del corazón.

Una investigación microscópica del corazón, investigación superficial e incompleta por parte del Instituto Nacional de Toxicología, organismo público, derivó finalmente en el procesamiento judicial y posterior condena penal de un inocente, porque en todo momento nadie supo que la causa de la muerte de la joven fue omitida por el Instituto Nacional de Toxicología, una omisión que provocó 20 años de prisión al joven acusado, novio de la fallecida.

Actualmente el Tribunal Supremo estudia la ‘omisión de diagnóstico’ cometida por negligencia por la especialista del Instituto Nacional de Toxicología

Un recurso de revisión interpuesto por el joven víctima de este error judicial en la Sala 2ª de lo Penal del Tribunal Supremo, acredita el carácter incompleto del estudio del corazón que realizó el Instituto Nacional de Toxicología.

La víctima de este gravísimo error judicial ha aportado al Supremo una prueba pericial realizada por toda una autoridad mundial, el catedrático de medicina legal, el profesor doctor Luis Frontela Carreras, toda una eminencia en el mundo de la forensía, reconocido también por los tribunales españoles e internacionales.

El profesor Luis Frontela acredita contundentemente que la segunda autopsia que provocó la condena de un inocente es absolutamente errónea, y contraria a la ciencia.

La prueba pericial del profesor Frontela aportada al Supremo acredita que la muerte violenta y homicida está absolutamente descartada, y que el diagnóstico del estudio microscópico de una de las muestras del corazón de la fallecida fue omitido, y por lo tanto, la causa de la muerte fue omitida.

El doctor Frontela acredita que la joven falleció por miocarditis, cardiopatía congénita omitida por el Instituto Nacional de Toxicología, y deberá ser el propio Instituto Nacional de Toxicología quien acabe por completar dicho diagnóstico, omitido por negligencia, diagnóstico que muchos años después logramos conocer su traducción gracias al profesor Frontela.

El carácter incompleto por carecer de dicho diagnóstico, precisa de un nuevo y actual estudio de las muestras existentes del corazón custodiado en el Instituto Nacional de Toxicología, la necesidad científica y jurídica de completar dicho diagnóstico de la patología cardíaca, con la finalidad de poder aclarar y confirmar que la miocarditis causó la muerte súbita de la joven, ha sido solicitado al Tribunal Supremo.

Es decir, que actualmente el Alto Tribunal estudia actualmente la necesidad de volver a estudiar en profundidad el corazón de la joven, para completar la prueba judicial, ya que dicho nuevo estudio podrá acreditar con total seguridad que la muerte fue consecuencia de una muerte súbita por miocarditis.

La práctica de diligencias solicitada al Tribunal Supremo para el nuevo estudio del corazón de la fallecida procede según el artículo 957 de la Ley de Enjuiciamiento criminal posibilita que la Sala, antes de autorizar o denegar la interposición del recurso, “podrá ordenar, si lo entiende oportuno y dadas la dudas razonables que suscite el caso, la práctica de las diligencias que estime pertinentes, a cuyo efecto podrá solicitar la cooperación judicial necesaria”. En el Auto de 19 de septiembre de 2017, de la Sala de lo Penal de ese Alto Tribunal, citado en el apartado precedente, se recoge, en su quinto fundamento de derecho: “En el caso analizado, parte de las pruebas que son propuestas por el recurrente, ya han sido valoradas por el Tribunal sentenciador. Sin embargo, ahora no es el momento de efectuar la decisión de este recurso, sino de dar una oportunidad al recurrente de que pueda acreditar, bien su inocencia, bien esa duda razonable que expresa ahora el precepto transcrito en nuestro anterior fundamento jurídico. Pero siempre, claro es, bajo la exigencia de la «novedad» de la prueba propuesta, pues en caso contrario, estaríamos volviendo a juzgar, lo ya juzgado, y con las mismas piezas probatorias, lo que no es posible, y en ello reside la diferencia de este recurso de revisión con una alzada ordinaria. Pero siempre con la óptica puesta en lo primordial que significa alcanzar la justicia material, esto es, llegar a conseguir una prueba completa de lo que verdaderamente ocurrió, en clave -porque esta es otra exigencia legal- de acreditar la inocencia del condenado, nunca lo contrario (por razones de política criminal). Es decir, se ha de ser especialmente sensible ante la posibilidad de dar una oportunidad a quien se encuentra injustamente privado de su libertad”.

El Supremo deberá pronunciarse en pocas semanas por la necesidad de realizar un nuevo estudio al corazón de la fallecida, en profundidad, con técnicas modernas y conocimientos actualizados, con el fin de completar el diagnóstico omitido en su día, y aclarar la verdadera causa natural del fallecimiento de la fallecida, la inocencia del ciudadano injustamente condenado.

La omisión de dicho diagnóstico ocasionó un procedimiento judicial sin garantías, porque la exigencia de que la prueba judicial sea completa en todo proceso judicial hace de la necesidad de completar dicha prueba judicial del corazón con un nuevo estudio en la actualidad.

 

 

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