[PDF] RECURSO DE AMPARO AL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL. Recurrente David Villafañe García. Abogado José Ramón Ventura Arias

DERECHOS FUNDAMENTALES                                                             

[pdf] Recurso de Amparo al tribunal Constitucional (David Villafañe) 


David Villafañe pide amparo al Tribunal Constitucional para que respeten el avance de la ciencia y el derecho a la tutela judicial efectiva

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Villafañe pide amparo al Constitucional porque el Supremo no respeta sus derechos humanos y el avance de la ciencia. ER

[pdf] Recurso de Amparo al Tribunal Constitucional (David Villafañe)

La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Vizcaya dictó Sentencia nº 117, de fecha 21 de julio de 1998, por la que condenaba al bilbaíno David Villafañe García como autor responsable de un delito de asesinato a la pena de diecisiete años de prisión e inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena; también de un delito continuado de estafa en grado de tentativa a las penas de dos años y seis meses de prisión, con inhabilitación para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, y multa de seis meses y quince días con una cuota diaria de 200 pesetas (1.20 euros) y con la responsabilidad personal subsidiaria prevista en el artículo 53 del Código Penal.

Además, impusieron a Villafañe el abono de las costas procesales y la obligación de pagar una indemnización de veinte millones de pesetas (120.000 euros).

La Sentencia de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Vizcaya fue confirmada por la Sentencia nº 1136/1999, de 9 de julio, dictada por la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, que desestimaba el recurso de casación interpuesto por la representación procesal de David Villafañe.

El Dr. Frontela, eminente especialista en la materia, destaca la existencia de una importante omisión en el diagnóstico del informe nº H-Q-4935/95, de fecha 28 de noviembre, emitido por el Instituto Nacional de Toxicología.

La omisión en el diagnóstico consiste en que “no se menciona lo más importante, la patología que tenía el corazón de Marta Couceiro Gómez”, en parte mencionada en el informe al describir el estudio microscópico del corazón, pero que no llegó a ser concluida por los peritos en su informe: la existencia de miocarditis.

Es decir, pese a que existían evidencias de que la fallecida tenía miocarditis, esa información no fue concluida de manera expresa y, por tanto, no pudo ser valorada por los miembros del Tribunal ni alegada por las partes.

Como expresa el Dr. Frontela en su informe, “en general, sea cual sea la forma y entidad de la miocarditis, puede producirse la muerte súbita, debido a las arritmias”; puede ser “rápidamente mortal”.

El Dr. Frontela, además, en su informe ponía de manifiesto los numerosos errores que contenía el informe de autopsia de 29 de noviembre de 1995, errores patentes por constituir afirmaciones contrarias al estado de la ciencia médico legal.

Según concluye el Dr. Luis Frontela, “debería solicitarse al Instituto Nacional de Toxicología que complete el diagnóstico, pronunciándose sobre el significado de los hallazgos en el corazón”. “Es conveniente preguntar a dicho Instituto Nacional de Toxicología cuántos bloques se obtuvieron del corazón, si se estudiaron todos y con qué resultado”.

El profesor Frontela también solicitaba que se le enviara “una sección de todos y cada uno de los bloques obtenidos del corazón del cadáver de Marta Couceiro Gómez, para su estudio microscópico”.

El hallazgo de un “foco microscópico de infiltrado linfocitario intersticial” que, desde la perspectiva de la ciencia médica actual, constituye un signo claro de la existencia de una enfermedad cardiaca denominada “miocarditis”, la cual fue la causa de la muerte súbita de Doña Marta Couceiro, no debe ser tildada de reiteración.

Este hallazgo, tal y como se ha razonado con anterioridad, no fue tenido en cuenta por los peritos intervinientes en su día en el proceso judicial y, como consecuencia, fue un aspecto no sometido al debate y, por tanto, sustraído a la posibilidad de ponderación de las partes y, sobre todo, a la del tribunal sentenciador.

Además, la importancia de esta cuestión no debe minusvalorarse con el argumento de que existen otros datos distintos, aparte de los dictámenes periciales, pues es evidente que todos esos datos circunstanciales decaerían absolutamente con la demostración científica de que la causa de la muerte de Marta fue como consecuencia de una patología cardiaca y no una muerte por asfixia.

Porque lo que aquí se pretende demostrar no es más ni menos que eso, que el fallecimiento de Marta Couceiro fue el resultado de la patología cardiaca denominada “miocarditis” y que en modo alguno lo fue por asfixia mecánica.

Ante esa demostración, ¿qué otros datos contextuales podrán oponerse a declarar la inocencia de David Villafañe? La respuesta es clara: absolutamente ninguno.

En el escrito de interposición de incidente de nulidad de actuaciones, del Dr. Frontela, de 8 de noviembre de 2019, que realiza una breve exposición del avance de la ciencia médico en la materia y su incidencia en la específica rama de la medicina legal. Con el informe de Luis Frontela Carreras, no pretendieron introducir un nuevo elemento para la valoración del tribunal, sino simplemente una aclaración que permita acceder con mayor facilidad a una cuestión que, es compleja desde un punto de vista técnico.

El profesor Frontela informa que aun habiendo transcurrido numerosos años del fallecimiento de Marta Couceiro Gómez es posible determinar la verdadera causa de su muerte, estudiando las preparaciones del corazón obrantes en el Instituto Nacional de Toxicología, utilizando, además de las técnicas hispatológicas con tinciones de hematoxilina-eosina, otras técnicas inmunohistoquímicas nuevas.

Villafañe nunca accedió a permiso penitenciario alguno ni a progresión de grado alguna como consecuencia de no asumir jamás ser el autor de los hechos por los que fue condenado.

David Villafañe durante su estancia en prisión, como consecuencia de estar sufriendo una condena injusta, el bilbaíno llevó a cabo tres huelgas de hambre. A causa de una de sus huelgas, David tuvo que ser ingresado en la UCI, corriendo su vida un grave peligro.

Villafañe siempre ha sostenido su inocencia y luchado por ella. Nada podrá compensarle los años que ha pasado en prisión por unos hechos que no cometió. Pero ello no significa que ya no quepa la revisión de su sentencia; muy al contrario, es un ejercicio absolutamente necesario para que pueda recomponer su vida.

David no pide una revisión sin fundamento, basada solamente en sus manifestaciones, el bilbaíno apoya su petición de justicia en los informes científicos de un prestigioso especialista que sostiene que, desde el estado actual de la ciencia, muy diferente al que se encontraba veinte años atrás, la muerte de Marta Couceiro, que se atribuyó al Sr. Villafañe, pudo ser por causas naturales, no homicidas, y lo que pide, simplemente, es que se permitan realizar los estudios necesarios para que, con la máximas garantías científicas, se pueda adverar o rechazar esa conclusión. Constituye, desde luego, un derecho del Sr. Villafañe que la sentencia que le condenó sea revisada en los términos ya expuestos.

El Tribunal Constitucional ha venido asociando el recurso de revisión con el derecho a la tutela judicial efectiva en su vertiente de acceso a la jurisdicción. Y ello porque viene a considerarlo como un proceso nuevo que se abre como consecuencia de un hecho o circunstancia que ocurre fuera del proceso judicial en el que se dictó la sentencia objeto de revisión.

Lo que pretende el recurso de revisión planteado por el Sr. Villafañe es que, transcurridos más de veinte años desde la fecha en que se realizaron los informes médicos que determinaron como homicida la muerte de Marta Couceiro, respecto de la que se atribuyó la autoría al Sr. Villafañe, habiéndose producido un evidente avance técnico y de conocimiento en la materia, con base a un informe médico de un profesional de reconocidísimo prestigio en la materia, ante los indicios de que dicha muerte se ha producido realmente por causas naturales (y no homicidas), se lleven a cabo las diligencias necesarias para determinar con plena certeza la causa de la muerte, aplicando los conocimientos del estado actual de la ciencia.

Todas las cuestiones expuestas en la sentencia condenatoria quedan en entredicho a la luz de los nuevos avances científicos en la materia. Resulta claro que una de las características básicas de la ciencia es el avance o progreso; de manera que, en muchas ocasiones, los conocimientos y técnicas que en un momento dado son considerados válidos y suficientes, con el transcurso del tiempo y del trabajo efectuado en esa área científica, se demuestra que eran erróneos o insuficientes.

En el caso del bilbaíno David Villafañe, con base a unos estudios científicos actuales, realizados por un prestigioso especialista a nivel mundial en la materia, el Dr. Luis Frontela Carreras, se evidencia que el informe de autopsia que calificaba la muerte como de homicida (informe de fecha 29/11/1995) contiene numerosos errores desde el punto de vista de la ciencia actual.

Es más, desde este mismo punto de vista podría concluirse la existencia en la fallecida de “miocarditis”, lo que habría producido la muerte súbita y natural. Para confirmar tal hipótesis científica, Villafañe solicita, en el marco de un proceso de revisión, el estudio de unas muestras de corazón que obran en el Instituto Nacional de Toxicología.

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, sin embargo, decide no autorizar la interposición del recurso de revisión, decisión que toma como operador jurídico sin haber llevado a cabo ni la más mínima diligencia o diligencia científica que invalide las afirmaciones del Dr. Frontela.

Es decir, el Tribunal Supremo, operador jurídico, sin valerse de prueba o apoyo científico alguno, decide desestimar las conclusiones científicas de un eminente especialista en la materia que manifiesta que, dado el estado actual del conocimiento científico, las bases por las que la Audiencia Provincial consideró que la muerte fue por causa homicida, son erróneas.

Ante un hecho grave (la condena a una persona por asesinato y estafa agravada), el avance de la técnica médica puede llevar a la convicción de que la persona fallecida lo fue por causa natural, al padecer una enfermedad cardiaca, y no por la acción de la persona que resultó condenada.

La revisión está fundamentada en informes periciales actuales, realizados por un profesional de reconocidísimo prestigio en la materia. No se pide, pues, la revisión, con fundamento en meras alegaciones o conjeturas, sino en sólidas bases científicas.

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